20.000 millones de euros al año es lo que cuesta a
Ante estos datos, es interesante tener cuenta la información facilitada por
Lo primero a tener en cuenta son las señales físicas que indican que una persona está bajo demasiada presión. Los principales síntomas son:
- Sensación de fatiga física (se levanta cansado y permanece cansado a pesar de no haber hecho actividad intensa).
- Sensación de fatiga mental (perdida de concentración, fatiga sexual).
- Contractura o tensión muscular.
- Trastornos de la personalidad o del estado de ánimo (irritabilidad, ansiedad, tristeza y desaliento, insatisfacción).
- trastornos del sueño: (insomnio, sueño entrecortado, pesadillas).
Si usted presenta dichos síntomas
- Localizar el origen. Es el primer paso en su manejo y control.
- Cuidar la alimentación. La dieta tiene que ser equilibrada, rica en verduras, fruta y fibra y baja en grasas y azúcares. Tabaco, café y alcohol potencian el estrés.
- Actividad física de forma regular.
- Aprender a expresar emociones y a ser asertivo.
- Cambiar creencias - Algunas veces, ciertas creencias equivocadas, por ejemplo “O se es perfecto o se es inútil” tienden a crear situaciones tensas.
- Aprender a relajarse para disminuir la ansiedad y la tensión muscular sobre todo en situaciones de presión.
- Gestionar el uso del tiempo de manera inteligente.
- Dormir adecuadamente.
- Reservar tiempo para la diversión.
- Concentrarse en lo positivo.
- Desarrollar sistemas de apoyo.
- Mantener el sentido del humor.
- Buscar asistencia profesional.
Las enfermedades que están relacionadas directamente con la cantidad de estrés en la vida de uno incluyen la alta presión arterial, enfermedades del corazón, úlceras y también puede afectar al sistema inmunológico.
Es por ello que se aconseja en casos de personas con niveles de estrés intensos y prolongados el acudir a profesionales e incluso recibir un tratamiento en una clínica especializada.
En
Según su amplia experiencia los individuos que no pueden manejar el estrés de manera constructiva, recurren a menudo a formas artificiales tales como el abuso de alcohol, drogas o psicofármacos para aliviar la tensión, con lo cual el estrés se agudiza, o desarrollan estados de depresión o ansiedad.
En otros casos es la adicción la que genera estrés pues implica una contradicción interna que implica un gran desgaste de energía.
Por ello,
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